La acción no causó daños fuera del experimento, pero se suma a otros dos episodios recientes en los que sistemas de inteligencia artificial consiguieron vulnerar controles humanos. Anthropic sitúa una parte de su preocupación en la llamada mejora recursiva, un proceso por el que una inteligencia artificial podría participar en el diseño de versiones posteriores con capacidades superiores. La preocupación por el control convive con otra vertiente de la actividad de Anthropic, ya que el Financial Times ha informado de que la empresa mantiene ingenieros integrados en la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos pese a su disputa legal con el Pentágono. Asimismo, Anthropic ha presentado además su salida a bolsa, que podría situar la valoración de la compañía en un billón de dólares. El divulgador propone dotar de sentido de maternidad a los sistemas durante su entrenamiento para orientar ese aprendizaje: “Es la única forma en la que conseguiremos que la IA no nos mate”.