El impacto ha supuesto un drástico retroceso en los avances educativos logrados por las niñas afganas durante las dos décadas anteriores. Si bien en 2001 las niñas tenían un acceso muy limitado a la educación, en 2021 casi un millón estaban matriculadas en la educación secundaria, según la UNESCO. La UNESCO advirtió que negar la educación a las niñas y restringir la capacidad de las mujeres para trabajar podría agravar los ya graves problemas económicos de Afganistán. Participan más de 1000 facilitadores de alfabetización, la mayoría de los cuales han sido capacitados por la UNESCO y sus socios. «La UNESCO sigue exigiendo el restablecimiento inmediato e incondicional del derecho de las niñas y las mujeres a la educación secundaria y superior», declaró Jaberian el martes.