A veces está bien desahogarse”, le ha dicho Margarita Robles a Pepi, una vecina de Ceuta a la que la ministra le ha dado la mano después de sufrir un ataque de ansiedad y que le ha trasladado que siente “miedo” por la situación de colapso que afronta la ciudad. En realidad, Robles ha dedicado más tiempo a departir con los ciudadanos ceutíes que a la reunión programada con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, que le ha insistido en la necesidad de reforzar la frontera. La solución a la disputa legal entre el Senado y el Congreso no llegará pronto. Robles envió una misiva al presidente del Senado, Pedro Rollán, para disculpar su ausencia y mostrarse dispuesta a comparecer en otro momento, sin concretar fecha alguna. La costumbre seguida en las últimas décadas es que las fechas de las comparecencias se pactan entre las cámaras y los citados.