Aquel primer planteamiento evolucionó rápidamente hasta integrarse en el ambicioso desarrollo del Real Sitio de Aranjuez. Felipe II concibió el embalse como una infraestructura útil, pero también como un escenario para el ocio cortesano. A medida que aumentaban los sedimentos, la vegetación fue ocupando el espacio antes dominado por el agua y el antiguo estanque evolucionó hacia un humedal permanente. Un refugio para aves en el corazón del valle del TajoEl humedal constituye hoy uno de los principales refugios para la avifauna del sur madrileño. El santuario europeo de las mariposasSi el Mar de Ontígola encuentra su mayor valor en el agua, la finca de El Regajal concentra la otra gran singularidad de la reserva.