Minutos antes, una joven que vive en la casa colindante había acudido a casa, mientras sus amigas le esperaban debajo. La familia de diez miembros residiendo en ese momento en la casa colindante, fueron desalojados. “Se veía que a medida que iba pasando el tiempo se iba agrietando y que iba a llegar un momento que se iba a caer”, coincide la afectada de que el desenlace era anunciado. Descarta hacer valoraciones de las quejas vecinales y solo apunta que “el Ayuntamiento estaba siguiendo el procedimiento administrativo que no puede saltarse, hay que seguir la legislación y la burocracia que se marca”. De hecho, este mismo lunes por la noche, la caída de otro trozo provocaba otro despliegue de efectivos.