Un operativo en Chile encendió las alarmas internacionales tras desbaratar una red criminal presuntamente vinculada al Cártel Nueva Generación, revelando cómo la corrupción y las rutas marítimas facilitan el envío de drogas hacia Europa. Este decomiso no solo representa una pérdida económica significativa para los traficantes, sino que también evidencia la sofisticación de las redes transnacionales que operan en la región sudamericana. El epicentro de esta operación logística era el Puerto de San Antonio, ubicado a 115 kilómetros al oeste de Santiago. Actualmente, los fiscales concentran sus esfuerzos en determinar el rol exacto que cumplía el ex policía dentro de la estructura logística. La extensa y vulnerable frontera norte, sumada a un mercado interno en constante crecimiento, crea un escenario ideal para el crimen organizado.