El creciente comercio mundial de restos humanos momificados es la “auténtica maldición de las momias”. Un artículo académico revisado por pares, titulado La verdadera maldición de la momia: riesgos para la salud asociados a la venta y el comercio de restos momificados y publicado en la revista International Journal of Cultural Property, describe lo que los autores definen como un “panorama desolador”. A lo largo del tiempo se han empleado diversos materiales y sustancias tóxicas para conservar los tejidos, entre ellos metales pesados como el arsénico, el mercurio y el plomo. Microorganismos que se dispersan por el aireLos restos momificados pueden albergar una amplia variedad de microorganismos latentes a pesar de siglos de desecación. No parecía que la temperatura estuviera controlada, ni que se cumplieran las condiciones de conservación adecuadas que requieren los restos humanos”, añade.