Con apenas 15 años entró a la Juventud Vasca, en la que desempeñó diversos cargos, incluido el de tesorero. El libro le reconoce un “papel importante” en la reunificación de tendencias nacionalistas divergentes, lo que le valió un puesto en el Euzkadi Buru Batzar, la dirección nacional del PNV. La obra sostiene que generaba “confianza” entre los responsables del partido, lo que le mereció un puesto en el que se manejaba “abundante información”. Llegó a Francia, donde siguió trabajando para el Gobierno vasco en el exilio, concretamente para Heliodoro de la Torre. Falleció exiliado en Argentina, en la ciudad de Lomas de Zamora, en 1967, a los 72 años.