Los salarios de los jóvenes son los que más están aumentando en los últimos años. No solo eso: también es uno de los colectivos que más está viendo aumentar el empleo y que más ha reducido el peso del trabajo temporal. El problema de la precariedad no termina en el bolsillo o la cuenta bancaria de los jóvenes, advierte el Consejo de la Juventud. “La dificultad para vivir una vida digna también condiciona la posibilidad de participar en la vida pública”, denuncia el organismo. “No es que la juventud no quiera participar, es que muchas veces es que no puede o ni siquiera se les plantea la posibilidad.