La narrativa sobre la IA ha oscilado entre confianza y cautela, con temores de una posible burbuja, como la reciente corrección en semiconductores y la volatilidad en software a inicios de año. Un indicador es la explosión en el consumo de tokens, la unidad básica de procesamiento en muchos modelos. Ahora, la inversión en infraestructura está redistribuyendo el protagonismo en la cadena. El capex de unos se convierte en ingresos de otros, y el liderazgo migra conforme surgen nuevos cuellos de botella. En algún momento, el foco del mercado pasará de la infraestructura de IA a las empresas que la adoptan y a las aplicaciones que se desarrollan.