En nuestro tiempo, en nuestros años y nuestros días, estamos contemplando un dogmatismo igualmente ridículo, descabellado y necio. He aquí que la presidenta (con minúscula) Sheinbaum insiste en el empeño del régimen cuatroteísta de borrar todo vestigio de hispanidad en el país. Ahora doña Claudia pretende cambiarle el nombre al sitio llamado Paso de Cortés, denominación consagrada por el tiempo y por los usos y costumbres tan caros a la demagogia gobiernista. Bella y noble la lengua castellana: nobles y hermosas lenguas igualmente el náhuatl, la maya y todas las lenguas indígenas que en nuestro país se hablan, y que se deben preservar. Ella lo rechazó de plano: “Eres el último hombre con el que haría eso”.