Su madre tendrá 80 años, y ella, como él y como cientos de saltillenses, acaba de visitar al Santo Cristo de la Capilla. En el atrio esperan miembros de la cofradía Los Caballeros del Santo Cristo, con camisa blanca impecable y con su distintivo rojo alrededor del brazo. Observar la imagen del Santo, yacente en medio de la Catedral, colma de emoción religiosa a los fieles. Las mujeres, Damas del Santo Cristo, que flanquean la imagen, aparecen sonrientes. Sean cuantos fueren los que tuviesen historias similares a la de nuestro Santo Cristo de la Capilla, lo cierto es que la fragilidad de su presencia, triste, sufriente, vulnerable, ha conquistado el corazón de los saltillenses.