Así también: hable usted o escriba lo que quiera siempre que su libertad sea responsable, observante de limitaciones que defienden el bien común. La libre circulación de la mentira, la falsedad, la calumnia, la difamación y el falso testimonio no es libertad, sino libertinaje. La prensa se convierte en barato folletín de desahogos chismográficos; la radio suena a verborrea ridiculizadora de mal gusto. La televisión se contamina de estulticia artificial, que es reverso de inteligencia, con la confusión de presentar lo ficticio como realidad. TÉ CON FE – ¿Por que se hundió Pedro en el mar cuando Jesús le dijo: “Ven”?