En el caso de la Unión Europea y Marruecos, la externalización nace de una asimetría de poder. Es la agenda de la seguridad europea, que vincula la migración con la inseguridad, la que se impone en todo este proceso. La crisis de Ceuta muestra la vulnerabilidad de la frontera provocada por la externalización y la dependencia que la Unión Europea tiene respecto de Marruecos. Una de las tesis más extendidas es la de los brazos caídos, es decir, el relajamiento en el control de la frontera. Segundo, porque la alianza con Francia, España y la Unión Europea es mucho más importante que la alianza con Estados Unidos e Israel, por el comercio y la diáspora marroquí.