En la conducción diaria el riesgo era moderado, pero en el ámbito de las competencias —donde eran frecuentes los proyectiles de grava, las caídas de motociclistas o los roces entre vehículos— los faros solían romperse con facilidad. La cinta mantenía pegados la mayoría de los fragmentos rotos en su lugar, reduciendo drásticamente la dispersión de vidrios sobre la pista y permitiendo a los pilotos regresar a los pits de manera segura sin causar accidentes a terceros. La evolución de la funcionalidad a la tendencia visualCon el desarrollo de la industria automotriz y el uso de policarbonatos y polímeros de alta resistencia en la fabricación de faros modernos, el peligro de fragmentación por cristal quedó prácticamente obsoleto. Hoy en día, la marca en "X" sobre los faros carece de utilidad técnica en vehículos de producción en serie. Sin embargo, se mantiene presente en la cultura del automovilismo y el motociclismo como una referencia nostálgica a la época dorada de las carreras.