El sentimentalismo, por el contrario, puede llevar a evitar conflictos necesarios, posponer decisiones críticas o priorizar el corto plazo emocional sobre el largo plazo organizativo. Después de años trabajando con primeros ejecutivos y consejos, he visto que las organizaciones capaces de atraer y retener mejor el talento no son necesariamente las que ofrecen más incentivos, sino las que consiguen construir culturas de confianza, respeto y propósito compartido. Las organizaciones que ignoran el estado emocional de sus equipos pueden alcanzar resultados en el corto plazo, pero difícilmente construirán proyectos sólidos en el largo. El liderazgo que cuida no es una opción blanda ni una tendencia pasajera. Antonio Núñez | Senior Partner de Parangon Partners, especializado en liderazgo humanista y autor del pódcast 'El líder ante el espejo'