Las cosas le fueron mal a Tintín y junto con Milú, su fiel fox terrier, y sus amigos el irascible Capitan Haddock y el excéntrico Profesor Tornasol, el intrépido aventurero acabó atado a una estaca colocada sobre una pira y a punto de ser asado por los herederos de Atahualpa. Tintín salvó su vida y la de sus compañeros porque por casualidad se había enterado de que la luna taparía el sol a la misma hora de su ejecución. El descubridor estaba varado en Jamaica y sus hombres, a la espera de ser rescatados, eran hostigados por los nativos y estaban hambrientos. Piensa que el que el miércoles oscurecerá una franja entre Madrid y Barcelona que va de La Coruña a Palma de Mallorca le viene al pelo para distraer al personal. Tintín, en el reino de la fantasía, y Colón, en la vida real, aventureros ambos, consiguieron utilizar un eclipse para engañar a sus adversarios y salir airosos de sendos apuros.