Los cold wallets (monederos fríos) han sido considerados uno de los lugares más seguros para almacenar las criptomonedas, en un ecosistema en el que la seguridad ha sido uno de los puntos más críticos. Sin embargo, un robo masivo en una de estas billeteras ha puesto esta semana en entre dicho esta seguridad. Los expertos apuntan ahora que este hackeo puede aumentar el traspaso de los clientes a plataformas reguladas. Los activos digitales pueden almacenarse en monederos calientes, es decir, conectados a Internet que ofrecen un acceso rápido; pero también en monederos fríos, los que permanecen sin conexión a Internet y que inicialmente parecían menos expuestos a los ciberataques. En las últimas semanas, fuera del tiempo de descuento de la UE, varias compañías españolas han conseguido la licencia.