Ni que haga todo, ni dejar el beneficio de una de las herramientas más útiles que tenemos a nuestro alcance. Por ejemplo ¿qué tan válido resulta que un escritor le entregue a la IA sus ideas para que ella redacte todo con sus habituales patrones y estilo tan repetitivo? Y en un santiamén, te convierte en una mente perezosa y adicta. Este avance trae muchos riesgos consigo, retos que la humanidad debe de aprender a utilizar a su favor y contar con la capacidad de distinguir lo que se hace con la IA y lo que proviene del talento y la creatividad humana. Pero por ningún motivo dejar que tome siempre la iniciativa y nos sustituya desde el esfuerzo hasta nuestra creatividad, y progresivamente vayamos anulando nuestra propia inteligencia y voluntad.