Sin embargo, vistas en conjunto, dibujan un sistema que ha pasado más tiempo reorganizándose que consolidándose. Cuando esa continuidad se rompe, todo el sistema comienza a operar bajo la presión del tiempo. Pocas cifras ilustran mejor esa falta de continuidad que el comportamiento del gasto de bolsillo. Entre 2018 y 2024, el gasto en salud de los hogares mexicanos aumentó 41.4% en términos reales, al pasar de un gasto trimestral promedio de 1,135 a 1,605 pesos por hogar. Cuando la incertidumbre se instala en la operación del sistema, alguien termina absorbiendo el costo.