En este sentido, las moléculas verdes permiten avanzar en la transformación al aprovechar parte de la infraestructura energética. La adopción de moléculas verdes, según el informe, es clave para que Europa cumpla sus objetivos de transición energética, seguridad de suministro, soberanía energética, reindustrialización y competitividad de la industria. Sustituir hasta el 40% de la demanda de combustibles fósiles mediante la producción interna de moléculas verdes permitiría reducir la dependencia energética de la UE un 50%, desde el 57% actual hasta el 28% para 2040. La adopción de moléculas verdes en toda la Unión Europea está destinada a impulsar un crecimiento económico sustancial y la creación de empleo para 2040. Diseñado para descarbonizar el transporte pesado y la industria, gracias a las moléculas verdes, se basa en crear un ecosistema de alianzas que impulsen la producción de hidrógeno renovable y sus derivados, el amoniaco y el metanol verde.