Invertir en máximos bursátiles ha dado históricamente mejores resultados que hacerlo durante las caídas, más aún cuando la tendencia alcista viene respaldada por el crecimiento de los beneficios y no por una expansión de los múltiplos. Como el índice ganó un 10% en el mismo periodo, las valoraciones se han relajado, alejando los infundados temores a que se esté formando una burbuja. Con los costes laborales y financieros contenidos y la perspectiva de mejoras de la productividad, el consenso prevé ahora un aumento de casi el 25% este año en los mercados desarrollados (31% en el global incluidos los emergentes), otro 15% en 2027 y en torno al 12% en 2028. A corto plazo, lo más relevante será la evolución de la inflación y los mensajes de los bancos centrales. Además, la actividad especulativa en las tecnológicas está bastante purgada tras los recortes de los 7 Magníficos en EEUU y de los fabricantes de chips en Asia.