Es hora de reparar, de hacer un alto y revisar adónde va el país. El problema de no reparar es dejar al país a merced del entorno y de factores ajenos al control. Incurrió en desatinos o errores que se resiste a reconocer de manera cabal y en su justa dimensión. Reparar no es fácil, pero conforme corre el tiempo se reduce el plazo para emprender una rectificación de fondo que amplíe, al menos, el margen de maniobra ante el vendaval en puerta. ...Urge reparar cuanto antes, hay un reducido espacio para hacerlo.