“En la zona de Tampico-Misantla, ahí no. Y vamos a decretar que en esa cuenca no”, dijo. De esta forma, dicho recurso serviría para fracturar las rocas y facilitar la recuperación del gas, sin recurrir al uso de agua dulce”, enfatizó. También se procurará que se reutilice y recicle, al menos, el 75 por ciento del agua empleada en el proceso, además de que existirá un monitoreo permanente de la calidad del agua superficial y subterránea. “Con estas medidas se puede reducir la dependencia del gas natural importado, pero no alcanzaría para la soberanía energética, tendríamos que hacer mayores esfuerzos para lograrlo”, aseveró.