Cada temporada vuelve la misma discusión: ¿el chile en nogada debe ir capeado o no? El problema, entonces, no es el capeado en sí. Un chile en nogada reúne tres protagonistas: el relleno, el chile y la nogada. Un capeado excesivamente grueso puede convertirse en una barrera entre el chile y la nogada, modificando la manera en que percibimos la delicada salsa de nuez. Y el capeado, cuando existe, debe ser tan sutil que acompañe sin imponerse.