Dos condiciones para que tal reactivación ocurra son– por un lado- que el Estado amplíe y a la vez, mejore sus capacidades funcionales y por otro lado, que el empresariado nacional tenga expectativas razonables de que el aumento de sus inversiones productivas le redituará mayores ganancias. El tema de la rentabilidad de las inversiones productivas es más complejo, y no es exclusivo del empresariado mexicano. Con Trump en Estados Unidos el ahorro fiscal de las corporaciones es aún mayor, pero ese ahorro no se convierte en mayores inversiones productivas, como se esperaba, sino bursátiles. El conjunto de estos fenómenos neoliberales debilita nuestro mercado interno, de cuya capacidad limitada de compra depende la materialización de las utilidades del 99 por ciento de las empresas del país. Las ganancias no las producen las inversiones; son las ventas de mercancías en mercados con capacidad solvente las que materializan las ganancias y motivan cualquier aumento de las inversiones productivas.