En México, se han presentado más de 50 iniciativas relacionadas con la inteligencia artificial, en un espectro que va desde la protección de datos personales hasta la propiedad intelectual y la transparencia algorítmica en el ámbito laboral. La certeza jurídica en la era digital no la regala el gobierno; la construye cada organización en la arquitectura de su información. Estudios del Banco Interamericano de Desarrollo estiman que la IA podría sumar 5.4% al PIB de América Latina para 2030, pero advierten que la mayor parte de ese dinero dependerá del orden con el que el sector privado maneje su información. Son la única vía para convertir la información de la empresa en un activo seguro, rentable y difícil de copiar por la competencia. En este nuevo entorno, las directivas que insistan en avanzar a ciegas descubrirán, demasiado tarde, que el descuido de sus datos cuesta clientes, capital y permanencia en el mercado.