En ese sentido, considera que un periodo de entre una y dos semanas ofrece mejores condiciones para lograr una recuperación física y mental más completa. "Atribuimos el éxito y el valor personal al estar ocupados todo el tiempo", sentencia Fiore. Sin embargo, explica que esta idea puede resultar contraproducente, debido a que el riesgo de llegar a un agotamiento crónico o burnout aumenta. También destacó la importancia de reconocer el tipo de descanso que requiere cada trabajador, que permitirá establecer actividades determinadas para cada caso. El descanso cuenta con 4 clasificaciones: el social, el mental, el físico y el emocional.