Durante esos años, quedó fascinado por la historia de la revolución de los esclavos negros de Haití, la única que, hasta el momento, había dado la victoria a los sublevados. En vísperas de la Revolución francesa, la colonia francesa de las Antillas, Santo Domingo, era la joya de la corona para Francia, al igual que la India lo era para Inglaterra. Habían ganado su libertad a unprecio muy alto: un precio que, desgraciadamente, incrementaría con el tiempo y que dio lugar al que hoy conocemos como el estado fallido de Haití. Sin embargo, James, que era al mismo tiempo un investigador riguroso y un insobornable activista, supo ver la otra cara de la moneda: las consecuencias desastrosas que la revolución tuvo a medio y largo plazo para Haití. No fue política, sino venganza, y la venganza no tiene cabida en la política".