Como antecedente, en el 2019 se realizó una encuesta sobre el tipo de candidatos que el ciudadano estadounidense prefería en la boleta electoral, y de origen “musulmán” y con “tendencia socialista”, fueron los últimos en la prioridad entre los encuestados. Hoy, un político de origen musulmán y una hispana, ambos socialistas, están “haciendo ruido” en la cúspide demócrata. Al seno del partido demócrata, la denominación de esa tendencia “socialista” saben que les perjudica. “Me parece genial que tengan su propio partido, pero si están intentando hacerse del control de nuestro partido, eso me parece inaceptable”, dijo el congresista. Para Trump, el socialismo es una nueva “arma”, en un momento en que más la necesita, cuando está “hundido” con apenas un histórico 32 por ciento de aprobación entre la ciudadanía, con un pronóstico de que, si pierde el control del Congreso, hasta su estancia en la presidencia pudiera estar en riesgo, y metiendo miedo sobre una supuesta “amenaza comunista”, intenta “salvar el -curtido- pellejo”.