Ahora que el gobierno federal abrió la consulta pública sobre el llamado derecho de las audiencias, valdría la pena ampliar el debate y colocar en el centro a los ciudadanos, no al poder. En una democracia, el derecho de las audiencias también debe traducirse en el derecho de la sociedad a exigir transparencia y rendición de cuentas. La desaparición del INAI dejó un vacío institucional que aún genera interrogantes sobre la eficacia de los mecanismos disponibles para garantizar el acceso a la información pública. Por el contrario, la polarización, la descalificación permanente de quienes piensan distinto y el predominio de la propaganda sobre los hechos erosionan la confianza pública y debilitan la calidad del debate democrático. ¿Dónde está el derecho de las audiencias sobre la mañanera?