De hecho, expresé mi entusiasmo en la red social X, propiedad de Musk, por Zanny y mi preocupación por la salud mental de Elon, y salió gente a decirme que The Economist es un pasquín, y que Zanny es una vergüenza. También aprovechó para recordarle a los ingleses que es un furioso antimigratorio, y que cree que el Reino Unido está encaminado a una guerra civil con los musulmanes. Esos donde importaban ciertas habilidades, pero donde privaban la incertidumbre, el hambre, y las jornadas largas; donde tu aportación de valor a la economía era fuerza motriz, no conocimiento. Dice que tiene días en los que es entusiasta de estas nuevas tecnologías, y días en donde es abismalmente pesimista. También, tristemente, es quien decidirá el futuro de muchas generaciones hacia adelante, y me temo que no se la pasarán bien.