El gobierno presenta los lineamientos como la panacea que al fin dará a la ciudadanía el control de una radio y una televisión voraz, soberbia, clasista, procapital, antigrupos vulnerables y, por supuesto, antiMorena. Hay una salida intermedia: que el árbitro sea aceptable para todos. Bueno, imposible eso de “a todos”, pero al menos a actores que hoy están enfrentados con respecto a estos lineamientos. ¿Los lineamientos así, pero con un árbitro autónomo? ¿O Morena no cree que las audiencias bien valen la misa de que haya algo que no controle?