Al final de cuentas, el polémico proyecto de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para crear una empresa -FIFA Forward Enterprise (FFE)- de 20 mil millones de dólares de capital privado para la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes fue cancelado, y a la postre, el mandamás del balompié internacional quedó con “la guillotina al cuello” y exhibida la Federación Mexicana de Futbol (FMF). Cuando se conoció la “genial” y provechosa -para Infantino y Donald Trump- idea, hubo una mayoritaria desaprobación de las 211 federaciones o asociaciones del futbol en el mundo. A diferencia de la UEFA, que hasta amenazó con un boicot absoluto a las competiciones de la FIFA, el organismo de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe fue más institucional y simplemente rechazó la propuesta del presidente de la FIFA. Simplemente ignoró rebeldemente la decisión de la conferencia a la que pertenece y optó por ver cuáles serían los beneficios económicos que obtendría con el “proyectazo” propuesto. Al final, aunque la CONCACAF ratificó el rechazo -después de la “revuelta” mundial de federaciones y asociaciones a la “ideota” de Infantino- y dijo en un comunicado que dentro de los países afiliados la “... unidad ha prevalecido”, quedó expuesta la verdadera y vergonzosa posición de la FMF que exhibe a sus directivos, quienes no respetaron esa “unidad” dentro del organismo.