Desde su experiencia límite, Frankl defendió una idea que interpela directamente al mundo empresarial: "El trabajo puede conferir sentido a la vida si se vive como una contribución". No como una obligación. En muchas organizaciones tengo la oportunidad de comprobar, en mi trabajo como cazatalentos especializado en alta dirección, que el trabajo sigue definiéndose en términos funcionales: responsabilidades, objetivos, resultados. Representan una tendencia creciente: responsables empresariales que entienden el trabajo como una forma de contribución. El éxito de quien dirige no está solo en lo que construye, sino en el sentido que deja en quienes le acompañan en el camino.