Las crisis analizadas son el impacto del comercio electrónico para el sector de la distribución; el de los anuncios digitales para la prensa escrita: el de la producción de crudo en roca (shale) para las petroleras; el del streaming para los canales de televisión tradicionales; y el del iPhone para la telefonía móvil. "Los resultados sugieren que la resistencia de las empresas en periodos de innovación disruptiva no depende tanto de maximizar el crecimiento o invertir de manera agresiva, sino de preservar la eficiencia y la flexibilidad. La entidad no se queda en la teoría; aplica esas ratios al sector estadounidense del software (uno de los que parecen más vulnerables ante la IA) y crea una cesta de 20 valores "resistentes" a esta revolución. En el último año, estas empresas han batido en un 16% al índice general de su industria en Estados Unidos. Pero no son inmunes del todo: han ido un 18% peor que el conjunto del S&P500.