Una es la economía del gasto, como la de los servicios, el comercio y el consumo de bienes importados, que efectivamente repunta. El rebote vino casi todo de la construcción y, dentro de ella, de la edificación residencial —que subió 16.7% anual—, mientras que la construcción no residencial, la ligada a la capacidad productiva, quedó prácticamente plana. El consumo privado apenas avanzó en abril y el consumo interno quedó estancado en términos anuales, ya que la totalidad de la ganancia vino de bienes importados, mientras el consumo nacional de bienes duraderos y semiduraderos retrocedió. Con la inversión privada y el consumo detenidos, el rebote descansa casi por completo en el gasto público canalizado a la vivienda. El dato mostrará el andamio en su punto más alto, pero cuando el andamio se retire, veremos si detrás aparece una obra que se sostiene sola o apenas su contorno.