El voto dividido no es un detalle menor, refleja que la Fed enfrenta una de las coyunturas más complicadas de los últimos años. El problema es que el efecto definitivo de la IA sobre la inflación es, por ahora, imposible de determinar con certeza. Pero si, en cambio, la inversión en IA continúa expandiéndose al ritmo actual, es probable que veamos mayores presiones inflacionarias hacia adelante por lo que la Fed tendría que subir las tasas. Esta incertidumbre sobre cuál escenario prevalecerá es, en buena medida, lo que mantiene a la Fed dividida y en pausa. Mi lectura es que lo más probable es que la Fed mantenga la pausa durante el resto del año, sobre todo considerando que las tasas de largo plazo ya han subido, reflejando que el mercado piensa que hay probabilidades de aumento de tasas, lo que en la práctica le hace parte del trabajo de restricción monetaria a la Fed sin que ésta tenga que efectivamente mover la tasa de referencia.