Mientras observaba la demostración, me quedé pensando que, detrás de toda esa creatividad, está el mismo ingrediente que nació en México hace miles de años: el cacao. Durante cientos de años, el cacao formó parte de la identidad y el comercio de las civilizaciones mesoamericanas. Con el paso de los siglos, ese cacao cruzó el Atlántico y encontró en el Reino Unido un nuevo capítulo de su historia. Porque, aunque somos conocidos por el té o el whisky, puede que les sorprenda que los británicos somos grandes amantes del chocolate. Hoy, gracias al TIPAT, México y el Reino Unido pueden escribir un nuevo capítulo de esta historia de intercambio, colaboración y prosperidad compartida.