El Plan, para poder llevarse a cabo, tiene dos requisitos: que el Estado amplíe sus capacidades de acción -fiscales y funcionales- y que el empresariado nacional considere rentable el aumento de sus inversiones productivas. Están contenidas en el documento Transformación del Estado para el Plan México: Una misión orientada a lograr una prosperidad compartida. La pregunta a la que responde no es si el Estado debe orientar el desarrollo, sino si el Estado mexicano tiene las capacidades suficientes para hacerlo. No es que las tasas impositivas sean bajas en México, sino que la evasión es enorme. Ahora supongamos que el Estado mexicano y en particular el gobierno, cuenta con los recursos fiscales y con las capacidades funcionales para jugar un eficiente papel promotor de las inversiones privadas; ¿bastará para que el empresariado acelere sus inversiones en México?