Pero hay algo más, como ya se vio en Londres, el cambio climático obliga a proteger la operación de los centros de datos de unas temperaturas que amenazan seguir subiendo. Y, del mismo modo que las ciudades están creando refugios climáticos para la población, las infraestructuras tienen que adaptarse esta la nueva situación. "El cambio climático no ha modificado el paradigma para el sector, ha acelerado la evolución tecnológica con la que ya se diseñaban estas infraestructuras", dice Begoña Villacís, su directora ejecutiva. "Las nuevas instalaciones son cada vez más eficientes, más resilientes y sostenibles que las actuales", dice Villacís. Por lo que no basta con diseñar edificios preparados para temperaturas más elevadas, es necesario que las infraestructuras que los abastecen evolucionen al mismo ritmo.