Ni el Reglamento de Sanciones de la Liga MX ni el Código de Ética de la Federación Mexicana de Futbol establecen un castigo específico para el espionaje deportivo. Sin embargo, nunca se confirmó al responsable ni una relación con algún club rival, por lo que el caso quedó en polémica mediática. El entrenador argentino reconoció la práctica como parte del análisis de rivales, aunque el caso generó un debate sobre los límites entre scouting y espionaje. El caso no tuvo consecuencias disciplinarias. El caso Atlas y Santos podría convertirse en un precedente para la Liga MX y abrir la discusión sobre la necesidad de actualizar los reglamentos ante nuevas formas de obtener ventajas competitivas.