La decisión de aplicar el examen de admisión totalmente en línea representaba un enorme desafío tecnológico para la UNAM. También quedó en evidencia que las áreas responsables de diseñar y vigilar el proceso fueron ampliamente rebasadas por la velocidad con la que evolucionan las tecnologías de manipulación digital. No puede existir espacio para la impunidad cuando precisamente se pretende ingresar a una institución cuya misión histórica ha sido formar profesionistas comprometidos con el conocimiento, la ética y el servicio a la sociedad. Es consecuencia de años en los que desde distintos espacios públicos se ha normalizado la descalificación de las instituciones, la relativización de la verdad y la idea de que las reglas sólo deben cumplirse cuando convienen. Cuando el ejemplo desde el poder deja de privilegiar el mérito, la legalidad y la rendición de cuentas, termina permeando en distintos sectores de la sociedad, particularmente entre las nuevas generaciones.