Si hay un área en extremo sensible a cualquier cambio regulatorio es la farmacéutica. Esta tensión lleva a continuos enfrentamientos entre ambos bandos, y a complejos escenarios en los que IMPI, COFEPRIS y el Poder Judicial Federal se debaten en posiciones, muchas veces, irreconciliables. Los casos identificados que han merecido este trato especial son el de Denosumab, Bimatoprost y Semaglutida, que respectivamente se destinan a padecimientos como la osteoporosis, el glaucoma y el control de peso corporal. Un factor que requiere evaluación es que, en materia de patentes, desde hace años las empresas farmacéuticas han pujado para impulsar legislación que les reconozca la posibilidad de recuperar el tiempo perdido en el trámite de la patente y de los permisos sanitarios para su comercialización. Imaginemos que, a un medicamento innovador que el trámite de patente y autorización sanitaria le consumió 12 años -lo que no es inusual-, únicamente le restarían 8 años de explotación exclusiva de los 20 que la ley le garantiza.