Al contrario, considera que los conflictos que impulsan la historia permanecen presentes en una sociedad donde la presión cotidiana, la soledad y la salud mental ocupan un lugar cada vez más visible. El ser humano sigue siendo el mismo, pero la mente continúa enfrentándose a problemas que no ha logrado resolver. “Llega un momento en que la mente simplemente dice: ‘Hasta aquí’. El actor insiste en que el público suele concentrarse en la enfermedad cuando, desde su perspectiva, el verdadero centro de la obra es la humanidad del protagonista. Cambian el teatro, el público, el estado emocional con el que llega al escenario y las circunstancias personales que acompañan cada presentación.