En el séptimo lugar aparece Sonora con mil 197 casos y en el octavo Nuevo León con mil 45. Como lo he consignado aquí, los raptores han modificado sus operaciones para invadir dinámicas familiares y de amistad. Primero haciendo que los menores reclutados llamaran a sus casas para pedir a sus padres retirar sus fichas de búsqueda. O implementado logísticas para llevárselos en vehículos aparentemente por voluntad propia. La baja histórica de las desapariciones en Jalisco, pues, queda eclipsada por el dolor y la incertidumbre que mata, que sufren las familias de Jeremi, Dominic, Giovanni, Carlos y Facundo, niños y adolescentes de entre 14 y 17 años, a quienes buscan desde hace dos semanas.