Era el objetivo central de la alquimia, que fue algo así como la antesala de la ciencia, combinando saberes de la química, la física, la astrología y la medicina, entre otras disciplinas. Esta piedra mágica podría convertir metales de escaso valor, como el vil plomo, en otros preciosos, como el oro o la plata, lo que haría inmensamente rico a quien la descubriese o inventase, según el enfoque seguido para obtenerla. También había quien creía que a partir de ella se podría obtener un elixir de la vida, que conferiría la inmortalidad a quien lo tomase. El oro cuenta con 79 protones en su núcleo, mientras que el plomo posee 82. Con la tecnología actual se pueden eliminar (o expulsar) esos 3 protones sobrantes, algo que estos investigadores hicieron sometiendo a los átomos de plomo a choques a velocidades cercanas a la de la luz.