Leo y escucho los testimonios de las mujeres que han sufrido los retrasos en las comunicaciones del programa de cribado en Andalucía. Pienso en ellas y me duele. Pienso en ellas, y en toda la confusión, tristeza, dolor físico y bloqueo emocional que te sacude y te deja suspendida cuando te dicen que tienes cáncer, pero, además, es que ese cáncer debía haberse empezado a tratar mucho antes. En Andalucía, miles de mujeres participaron en los programas de detección precoz. Para mayor gravedad, en algunos casos ni siquiera quedó constancia en la historia clínica.