La caída de hojas es uno de los síntomas más comunes y más inquietantes para quienes tienen plantas en casa. Si riegas demasiado, las raíces se asfixian y las hojas se tornan amarillas y blandas antes de soltarse. Si, en cambio, el sustrato está demasiado seco, notarás hojas quebradizas, secas al tacto, que caen como papel. Algunas plagas como los ácaros, cochinillas o pulgones pueden instalarse en el envés de las hojas, debilitando la planta poco a poco. Es el ejemplo perfecto de una planta que compramos en el vivero y que ponemos en un lugar nuevo en nuestra casa.