“Nunca había visto nada igual”, afirmó Gustavo Passerini, un veterano consultor de mercados de cereales en Rosario, el centro comercial de Argentina en el río Paraná. La única otra ocasión en la historia reciente que podría compararse fue cuando el país subió los aranceles de exportación en 2007, señaló. Pero los agricultores de toda la Pampa argentina también están frustrados, ya que sospechan que los comerciantes podrían quedarse con la mayor parte de las ganancias en los precios. Sin embargo, estamos a finales de año, una época en la que las existencias en la Pampa se han reducido y los productores tienen más poder de negociación. “Las empresas comerciales siguen operando en los mercados de cereales para cumplir con todos los contratos de exportación, como es habitual”.